jueves, 11 de octubre de 2012

Despedidas y nuevas bienvenidas

La semana antes del inicio de octubre las despedidas fueron llegando, todo comenzó el jueves 27 de septiembre, esa tarde le hablé a mi terapeuta de Santiago...

 (Santiago fue un amor que tuve, un autentico amor a distancia, todo empezó por la epoca de MySpace y Hi5, eramos dos extraños que vivian en el mismo continente, él tenia muchas dudas de acuerdo a su sexualidad y yo, encerrado en mi prepotencia, era muy grosero con él, sin embargo le tenia cierto afecto. Los años pasaron y en 2011 tuvimos la oportunidad de encontrarnos, yo fui a Rusia de vacaciones y él estudiaba en Moscú por aquel tiempo, este suceso me dejo muy impresionado, no solo porque era la primera vez que conocía a un conocido/desconocido de internet, sino porque me percaté de que no era el mismo niño de las mil y un preguntas, lo noté fuerte, independiente, atractivo, pero sobre todo muy seguro de si mismo. Me gustó de inmediato, ese encuentro lo tomo como una victoria en mi historial pues, a pesar de que tenia novio, me besó. Después de un encuentro más con Santiago recuerdo haberme visto cara a cara con el destino,  recuerdo haberle preguntado a ese cielo oscuro lleno de estrellas por qué había ocurrido eso, me dolía bastante la posibilidad de no volverle a ver, ¿Qué podia hacer para no perderle?... Empecé a escribirle por Facebook, escribí, escribí y escribí, trataba de que pensara que estaba junto a mi, que veia lo que yo veia, que vivía lo que yo vivía y quizas así sintiera lo que yo sentia. Pasaron los meses y las cartas a Moscú se acumulaban, se hacían más grandes y más profundas. El cariño que goteaba de cada mensaje que yo enviaba contrastaba con sus respuestas de cada fin de semana, Santiago escribía friamente la sinopsis en la contraportada de la novela que yo le dedicaba. Finalmente llegó Alfredo y no pude evitar dejar de escribir, simplemente ya no era natural, me costaba trabajo y no lo sentia adecuado. No perdimos contacto a pesar de que él reconoció extrañar mis cartas, con el paso del tiempo dejó Moscú y empezó a vivir en Shanghai, su partida de la capital rusa fue la clara representación de la forma en que nos habíamos alejado aun más.)


Lo que le conté sobre Santiago fue que él era mi ideal, una especie del arquetipo del hombre con el que me gustaría terminar, aquel con el que dices "aquí llegué y no me quiero mover". Me sentí muy motivado al respecto y llegue a casa conmocionado por la forma en que había ocurrido todo hasta ese momento, aproveche la primera oportunidad que tuve y hablé con esté chico, el cual me respondió muy molesto, me dijo que estaba harto de mi, de mis cambios de humor, de como lo hacia sentir bien y a los cinco minutos lo arruinaba todo, no se quedo a escuchar más y de pronto vi que me había eliminado, aun puedo enviarle mensajes, visitar su perfil, pero ya no somos amigos.

Después, el viernes, a una semana de mi cumpleaños, decidí darme una vuelta por el pasado e iniciar sesión en Messenger, Alfredo estaba conectado, me impresionó bastante encontrarlo, era el contacto más cercano que habíamos tenido en meses, le hablé y esperé... esperé... y esperé, con los ojos fijos en la barra inferior, alguna señal de que escribiera algo, finalmente me informaba la ventana que él estaba escribiendo, cuando dejó de aparecer el mensaje me di cuenta de que se había desconectado. Decepcionado y un poco ofendido entré a mi vieja cuenta de Facebook, la que usaba para ligar, la unica en donde aun lo tenia agregado, y busqué su perfil que poco actualizado aun tenia noticias 'recientes', entre ellas una de su prima recordandole su boda, el 5 de octubre. Me pesó muchísimo ver como él había seguido adelante, que era yo quien no podía continuar y que en realidad esos lapsos en que me volvía hacia él para darle ánimos de seguir solo eran favores que me hacia a mi mismo para calmar mi impaciencia por él. Yo me había estancado, pensé que me extrañaba y que su vida era un desastre, no porque yo no estuviera, sino porque todo se le había juntado y se encontraba viviendo de las migajas que su irresponsabilidad le había dejado después de vivir en la abundancia.

Finalmente el lunes, no vi a Angel por la mañana en la escuela, lo cual me causaba cierto alivio. Tuve examen de Francés por la tarde y salí temprano, en la explanada me encontraba yo, despeinado, con lentes sucios, zapatos enlodados, unos jeans arrugados y un suéter gigantesco, que adoro, en el que facilmente quepo tres veces. Una amiga me detuvo y platicamos, de perfil a la entrada de la escuela me encontraba yo cuando ella me dijo: -Ven, platiquemos acá...- mientras veía su mirada que observaba algo detrás de mí, voltee y vi a Angel caminando con un chico por la entrada de la facultad, lo vi, me vio y solo la mire a los ojos y le dije -Ya no te preocupes. Angel siguió su camino y lo perdí después. Esa tarde en casa vi que él publicaba en Facebook una foto de Nueva York, emocionado por ser este mi destino vacacional favorito le comenté "NY ♥", me extrañó no ver ninguna respuesta de su parte pero en mi actitud de tratar de llevar mejor las cosas lo ignoré. El resto del día la pasé en casa y por la noche salí con Alexia a rizarme las pestañas, llegué sobre las 10:30 a casa. Me conecté, revisé un par de  notificaciones... no tenia mucho que hacer, entonces el mosquito que me estuvo zumbando junto al oído  se hizo mas evidente y dentro de mi momento de ocio no pude ignorarlo. Teclee su nombre en la barra de búsqueda y me apareció su perfil, me sentí aliviado pero el mosquito no se iba, el zumbido no se iba,  la intriga no se iba. Sin pensarlo volví a escribir su nombre, apareció su perfil como sugerencia, de nuevo, pero esta vez le di click. Poco tardó en cargar la pagina, no había mucho que avisar, ese mensaje lo había visto antes, sin embargo he de admitir que me causo cierta sorpresa comprobar que esa molestia que sentía desde que no había recibido una respuesta suya se había transformado en ese temor que imaginé. Me había bloqueado, no existo para él ya.

Tuve tiempo de reflexionar al respecto, me sentí olvidado por tres personas muy distintas, a quienes quise, querré y quiero de manera diferente, que se habían marchado de mi vida en vísperas de mi cumpleaños. No fue hasta que me encontré en la sala de mi terapeuta cuando caí en cuenta de que eran personas que quizás el destino se había encargado de alejar de mi con el fin de entrar, sin cargas, a una nueva etapa. A mi terapeuta le encantó la idea, quien siempre antes de cada cumpleaños me hacía reflexionar sobre mi vida.

Pero esta entrada se llama "Despedidas y nuevas bienvenidas" y es por una razón, Alfredo me buscó, me buscó el día de mi cumpleaños, poco tiempo después hablamos y más tarde nos volvimos a ver, pero está vez fue mucho distinta a todas las anteriores, me sentí contento de recuperarlo y de notar en él un cambio. Me sentí bien porque aun mantenía esa cualidad que me hizo diferenciarlo de los demás y es que una vez más Alfredo fue en mi búsqueda.

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